24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

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FotoIvonne Acevedo


En los últimos días de octubre de 1998, un huracán de categoría 5 llamado Mitch descargó en menos de una semana el equivalente a un año de lluvias. Este huracán ha sido uno de los desastres naturales que ha marcado la historia de Centroamérica, especialmente de Honduras y Nicaragua.

Estimaciones oficiales indican que en Centroamérica murieron 10,000 personas a causa del desastre y aún se registran miles de desaparecidos. Además, miles de habitantes perdieron sus viviendas, bienes y tierras.

Los organismos internacionales estimaron las pérdidas económicas de la región en más de US$ 5 mil millones, lo que equivale al 17% del PIB regional de ese año.

Resurgiendo de los escombros



Comenzar de cero, reconstruir sus vidas sobre los pedazos del dolor de la pérdida de los seres queridos y de sus escasos bienes materiales; ése fue el principal afán de los miles y miles de damnificados del huracán Mitch, quienes diez años después aún conservan en sus recuerdos la tragedia que partió sus vidas en dos: un antes y un después.

En Nicaragua, las lluvias afectaron a más de 867 mil personas (19% de la población total). La zona más afectada del país fue la occidental. El informe presentado en esa época por el Fondo de Inversión Social y Emergencia (FISE) refleja que de los 58 municipios más pobres del país, 48 se ubicaban en los departamentos más afectados. Actualmente, los niveles de pobreza en los municipios afectados no registran cambios significativos, ya que continúan catalogados como municipios con pobreza alta y severa.

Asimismo, se registraron 3,045 muertos, 12,287 heridos y aproximadamente 1,000 desaparecidos. Los departamentos más afectados, tanto en número de víctimas primarias como en damnificados, fueron León y Chinandega, ya que más del 83% de los muertos registrados en el país pertenecían a estos departamentos. Esto fue producto del deslave del volcán Casitas, que arrasó con comunidades enteras del municipio de Posoltega.

Los daños generaron consecuencias en el desempeño económico del país, ya que el huracán Mitch afectó el comportamiento de las principales variables agregadas y el desempeño del sector real de la economía. En comparación con otros huracanes devastadores para Nicaragua, el Mitch representó costos económicos 1.5 veces mayores que Juana (1988) y 3.4 veces mayores que Félix (2007).

Por un lado, los daños en infraestructura y en el sector productivo provocaron escasez de granos básicos. Estimaciones del Sistema Centroamericano (SICA) indican que las pérdidas del sector agropecuario rondaron los US$ 118 millones. Por otro lado, esto ocasionó un incremento en el nivel de precios por lo que la inflación de ese año cerró en 18.5%.

Asimismo, el huracán originó cambios en la demografía de la población, ya que de acuerdo con los datos de FIDEG, el mayor flujo migratorio se dio a partir del año 1998, pues familias enteras perdieron sus bienes y sus medios de producción, por lo que se vieron obligadas a buscar nuevas formas de solventar sus necesidades en otras localidades ya sean dentro o fuera del país.

La reconstrucción



Durante el proceso de reconstrucción nacional se elaboró un listado de aproximadamente 57 proyectos dirigidos a la reconstrucción y reactivación de los sectores económicos y sociales para las zonas afectadas, los cuales totalizaron US$ 1.2 mil millones. A finales de 1998 se registró un stock de US$ 1 mil millones en donaciones y préstamos, pero todavía no se sabe con exactitud el monto total de recursos que ingresaron al país para apoyo inmediato y post-emergencia.

En 1999 la reconstrucción influyó en el aumento de la inversión pública en infraestructura económica, con un crecimiento de 52% respecto a lo ejecutado en 1998, representando el 6.7% del PIB y el 49.7% de la inversión pública total. Por consiguiente, los sectores de energía, agua y telecomunicaciones incrementaron sus inversiones en más de 50 por ciento y el sector transporte en 43.8 por ciento.

Según el informe del Ministerio de Hacienda de 1999, el presupuesto de ese año fue de US$ 795 millones y los principales proyectos de reconstrucción y rehabilitación que se ejecutaron alcanzaron un monto de US$ 229 millones. Estos proyectos estaban dirigidos a la reactivación de los sectores sociales, productivo y de infraestructura. Adicionalmente, se cuantificaron 16.4 mil viviendas construidas en diversas zonas del país para responder a las necesidades de la población afectada.

Posoltega: mayor víctima del Mitch



“Antes de la catástrofe las comunidades estaban prosperando; contaban con tierras donde se dedicaban a la agricultura y a otras actividades económicas”, así lo afirma Felícitas Zeledón, ex alcaldesa del municipio de Posoltega, una de las localidades más afectadas por el huracán. Luego del deslave del volcán Casitas, comunidades enteras desaparecieron. En este municipio se contabilizaron más de 3 mil víctimas, entre muertos y desaparecidos.

Zeledón comenta que hubo una respuesta tardía por parte de las autoridades correspondientes, pero se recibió ayuda de organismos, sectores sociales y políticos para suplir la demanda de necesidades básicas de la población afectada; en el mediano plazo se recibió apoyo para la construcción 1,054 viviendas.

En lo que respecta a la prevención de desastres, señala que el municipio todavía está expuesto a deslizamientos, con o sin lluvias, por lo que es prioridad la construcción de un muro de contención y diques alrededor del volcán.

En la actualidad, de acuerdo con cifras oficiales, hay 3,551 viviendas en el municipio con un índice de hacinamiento del 37%. Asimismo, 34.2% de la población es pobre y 35.9% se encuentra en extrema pobreza, por lo que es catalogado como un municipio con pobreza alta. A pesar de la asistencia recibida los habitantes del municipio que todavía viven cada día enfrentando la posibilidad de revivir la catástrofe, enfrentan otras tragedias: la pobreza y el desempleo.


¿Lección aprendida?



Pese al capital invertido para reconstruir, Nicaragua todavía no posee la infraestructura adecuada de transporte, de comunicación, de energía, además que tiene elevados índices de pobreza y desempleo que profundizan los problemas estructurales. Por tanto, la frecuencia e intensidad de estos fenómenos naturales, que se acentúan con el transcurso de los años, nada más aumenta el estado de vulnerabilidad del país.

De esta manera, los esfuerzos políticos dirigidos a la reducción de la pobreza y la desigualdad, que brinden servicios como salud, educación, protección social y seguros, son una alternativa para reducir el riesgo de desastres y mejorar la capacidad de previsión y repuesta frente a éstos.

Recuadro
Posoltega: mayor víctima del Mitch



“Antes de la catástrofe las comunidades estaban prosperando; contaban con tierras donde se dedicaban a la agricultura y a otras actividades económicas”, así lo afirma Felícitas Zeledón, ex alcaldesa del municipio de Posoltega, una de las localidades más afectadas por el huracán. Luego del deslave del volcán Casitas, comunidades enteras desaparecieron. En este municipio se contabilizaron más de 3 mil víctimas, entre muertos y desaparecidos.

Zeledón comenta que hubo una respuesta tardía por parte de las autoridades correspondientes, pero se recibió ayuda de organismos, sectores sociales y políticos para suplir la demanda de necesidades básicas de la población afectada; en el mediano plazo se recibió apoyo para la construcción 1,054 viviendas.

En lo que respecta a la prevención de desastres, señala que el municipio todavía está expuesto a deslizamientos, con o sin lluvias, por lo que es prioridad la construcción de un muro de contención y diques alrededor del volcán.

En la actualidad, de acuerdo con cifras oficiales, hay 3,551 viviendas en el municipio con un índice de hacinamiento del 37%. Asimismo, 34.2% de la población es pobre y 35.9% se encuentra en extrema pobreza, por lo que es catalogado como un municipio con pobreza alta. A pesar de la asistencia recibida los habitantes del municipio que todavía viven cada día enfrentando la posibilidad de revivir la catástrofe, enfrentan otras tragedias: la pobreza y el desempleo.

Recuadro
Daños en Nicaragua



*60,000 productores y campesinos afectados
*50,000 cabezas de ganado perdidas
*200 hectáreas de banano destruidas
*1,200 hectáreas de café afectadas
*200 escuelas dañadas
*22 puentes colapsados
*49 puentes destruidos parcialmente
*200 vías secundarias no pavimentadas inaccesibles
*100,000 viviendas con daños parciales
*50,000 viviendas destruidas en su totalidad

Fuente: CEPAL