24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

Prueba de texto q aumenta


FotoAdelmo Sandino

Hace tan sólo tres años, Nicaragua ratificaba su segundo tratado de libre comercio y el primero de gran importancia (DR-CAFTA); retomaba con firmeza el proceso de Unión Aduanera junto con los países de Centroamérica y a la vez, sostenía negociaciones comerciales con otras cuatro naciones (Canadá, Chile, Panamá y Taiwán). En la OMC, acompañaba el esfuerzo de los países pequeños en la ronda ministerial del desarrollo (Ronda Doha), mientras firmaba otra serie de compromisos internacionales en los ámbitos de comercio y de inversiones.

De esa manera, Nicaragua participaba muy activamente de los procesos de globalización. En ese devenir, las organizaciones de base, redes nacionales y movimientos sociales, debatían las implicancias de esa política de apertura comercial para un país con una pequeña economía, endeudada y con una significativa población en pobreza. Con preocupación vislumbraban los efectos que desencadenarían a futuro todos estos procesos integracionistas, tildados paradójicamente de excluyentes por algunos sectores sociales y gremiales.

En FIDEG la preocupación emergió desde mucho antes. Las desigualdades económicas (ricos vs. pobres, hombres vs. mujeres, transnacionales vs. mipymes, los sin tierra vs. terratenientes, etc.) experimentadas en la ultima década en el país, y recogidas en sus estadísticas económicas y de género, son parte del escenario base prevaleciente que aún predomina como telón de fondo en la dinámica socio productiva del país.

En ese sentido, FIDEG implementó con el apoyo decidido de la Agencia de Cooperación Suiza para el Desarrollo (COSUDE), un programa de monitoreo del impacto de los tratados de libres comercio en la realidad socioeconómica de comunidades rurales y urbanas de diferentes municipios de Nicaragua.

Bajo el nombre de Observatorio de la Integración Económica y la Apertura Comercial, el programa que contó con el apoyo de organizaciones gremiales y de la sociedad civil que trabajan en los territorios, trató de dar respuesta a la premisa fundamental: ¿generan algún cambio positivo los tratados comerciales en la pequeña producción agrícola e industrial?, ¿Cómo se manifiestan esos cambios?, ¿Contribuye la apertura comercial a reducir la pobreza?, ¿Qué factores restringen el despegue económico de estos sectores?
Para contestar a estas preguntas, FIDEG trabajó en tres ámbitos con el Observatorio: Investigación (generación de información, encuestas, indicadores, metodologías), estudios de casos exitosos y no exitosos y capacitaciones (TLC´s, acceso a mercados, etc.).

Ganadores del pastel externo



El año pasado, de acuerdo con el directorio de exportadores del CETREX, unas 1,908 empresas exportaron un total de US$ 1,558.5 millones. De esa cifra, las micro y pequeñas empresas exportadoras (1,732) sólo participaron con un 7.3% del pastel. En el otro extremo, las empresas grandes (30) colocaron el 61% de las exportaciones.

Estas relaciones distantes confirman la alta concentración que permanece en el sector exportador (ver edición No. 183) y pone de manifiesto además que con las actuales condiciones, la liberalización comercial difícilmente podría generar efectos notorios en los sectores de menores estratos. La participación de un mayor número de empresas pequeñas es clave para generar empleos adicionales y combatir la pobreza.

¿Qué esconden estas estadísticas según el Observatorio de FIDEG?: acaparadores de mercados que han ampliado y consolidado sus participaciones en las cadenas productivas, desarticulación y fragmentación del sector gremial, desconocimiento de los procesos integracionistas y de sus oportunidades y retos, atrasos estructurales y restricciones que limitan el acceso a fuentes de financiamientos, poca atención gubernamental, como determinantes principales.

Pero alternativas y oportunidades existen, aunque muy pocas. Así por ejemplo, fueron documentadas a lo largo del proyecto iniciativas de exportación de productos orgánicos, ferias nacionales e internacionales, la creación de nuevas agencias de exportación, la participación de agencias no gubernamentales en un sinnúmero de proyectos de reconversión productiva y de competitividad. Ahora las y los pequeños productores y empresarios están comenzando a dar los primeros pasos en la exportación de bienes de calidad, pero con limitantes en la producción y políticas del mercado internacional, especialmente las referidas a estrictas medidas fitosanitarias.

De las guías metodológicas a la acción



El Observatorio evidenció una crisis de información generada en torno a la negociación y aprobación del DR-CAFTA, que lamentablemente se reanuda en menor medida con las negociacines del Acuerdo de Asociacion (ver edición No. 195). Los gremios productivos no sabían en su momento qué y cómo se negociaba, ni tampoco cómo y cuánto de lo acordado en las mesas de negociaciones les afectaría. Hubo una muy pobre representatividad de los gremios. A diferencia de las cámaras empresariales, que junto con el gobierno de turno participaron del llamado “cuarto adjunto”.



Por esa razón, FIDEG se dio a la tarea, con el apoyo de FORUM SYD y la AGEM, a la realización de una versión amigable de los capítulos del DR-CAFTA, relacionados con el acceso a mercados, dirigido a los gremios y cualquier otra organización de la sociedad civil interesada en el tema. El propósito es que esta versión amigable pueda ser utilizada por los cuadros intermedios de las organizaciones gremiales como una herramienta de trabajo que facilite la democratización del conocimiento sobre el Acuerdo Comercial con Estados Unidos y el análisis de sus implicaciones.

Para el logro de ese objetivo se realizó un tiraje de 1,000 ejemplares del libro, que se distribuyó entre las organizaciones de la sociedad civil, para su aplicación y uso con grupos metas identificados. FIDEG, por su parte, recorrió el país para divulgar la herramienta en una serie de capacitaciones dirigidas a llenar ese vacio de información. Los resultados fueron muy provechosos tanto para las organizaciones asistidas como para FIDEG.
Pero además, FIDEG rompió con la rutina académica y fue mas allá con la producción de un documental corto sobre el tratado comercial, que resume sus oportunidades y desafíos. La producción del mismo también fue compartida con docenas de organizaciones.

Por una oportunidad de desarrollo



Uno de los casos más interesantes estudiados por el Observatorio fue el de las integrantes de COOPEMUS: un grupo de mujeres de Somotillo asociadas en una pequeña cooperativa, que administra una planta semi industrial para el procesamiento y empaque de nuez de marañón orgánico, con destino a mercados externos. Estas mujeres son un ejemplo de trabajo duro y recompensa, pues han obtenido buenos resultados que auguran un futuro prometedor.

Entre el coraje y la ilusión, las Mujeres del Marañón (ver artículos ediciones No. 145 y No. 187) poco a poco están logrando convertir sus metas en realidad. Ellas tuvieron su oportunidad de desarrollo, apoyadas por agencias nacionales e internacionales, y tomaron el reto en sus manos. La perseverancia tiene sus recompensas y para las Mujeres organizadas en COOPEMUS, ésta se manifiesta en cada nuevo lote de nuez de marañón en sus respectivos empaques, con su propia marca y código de barra, que es transportado hacia España y otros países. Ahora su próximo reto es ingresar a otros mercados de mayor exigencia, lo que representa para COOPEMUS mejoras organizacionales y elevar la productividad.

Pero la historia no finaliza ahí. Detrás de COOPEMUS hay en Somotillo un grupo de campesinos organizados que abastecen la planta semi industrial. Ellos apostaron por la producción orgánica, sustituyendo parte de sus tierras de siembra tradicional en la zona (de granos básicos por arboles de marañón), y ya comienzan a percibir resultados positivos.

A unas cuantas docenas de kilómetros, otro grupo de mujeres, más añejo pero con la esperanza en las manos, conservan la tradición en cada pieza de cerámica que moldean y que comercializan en el mercado local. Las mujeres de Ducuale Grande, (Condega, Estelí) son muy conocidas en la zona por elaborar exquisitas piezas ornamentales y utilitarias totalmente de barro. Su pequeño taller es visitado por compradores extranjeros (turistas), atraídos por los comentarios místicos que rodean la actividad de estas mujeres.

Sus obras tienen potencial exportable y el resurgimiento de la actividad comunitaria podría convertir a Ducuale Grande --“Tierra de Alfareras”-- en un pequeño parque industrial artesanal y un destino turístico obligatorio para nacionales y no nacionales que visiten el norte del país.
Sin embargo, entre las necesidades más apremiantes para que las Mujeres del Barro inicien algún proceso de cambio están: financiamiento, plan de promoción y publicidad, mejores técnicas, capacitación sobre mercados y; alianzas estratégicas.

Estos y otros casos documentados, con el apoyo de la Real Embaja de Finlandia, son una muestra del potencial de crecimiento que poseen las mipymes de Nicaragua en su afán de encontrar una oportunidad de desarrollo.