24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

Prueba de texto q aumenta


FotoAlejandra Mora

Mi generación no se ha caracterizado por tener un gran espíritu activista, ni por mostrar un latente interés político y social. Los que nacimos en la década de los 80, o en los 90, hemos escuchado muchas veces de nuestros padres que somos una generación con una actitud algo apática a involucrarnos en los principales problemas del país, pero últimamente se ha despertado en muchos jóvenes el deseo de cambiar aspectos negativos de la situación en que se encuentra Nicaragua.

El lema de las últimas construcciones de Un Techo para mi País, “Nuestra Protesta es Nuestro Trabajo”, expresa cómo a través de este tipo de iniciativas sociales, se está logrando una forma de protesta, y ¿porqué no?, de lucha juvenil.


Del 3 al 6 de Abril, alrededor de 200 jóvenes, de 17 a 28 años, nos reunimos en el parque de la laguna de Tiscapa para organizarnos en 3 grupos y partir a construir 25 casas prefabricadas de madera en tres asentamientos de Managua, conocidos como 30 de Mayo, Milagro de Dios y Los Martinez, donde dormiríamos en escuelas cercanas al lugar de construcción, con el objetivo de alejarnos de la vida diaria y de paso, vivir a fondo la experiencia social.

Pero, no sé nada de construcción…



Las casas son prefabricadas, pero de igual manera su construcción no es nada fácil, ya que desde el traslado de las herramientas hasta clavar el techo representa un gran esfuerzo. La construcción, no olvidemos que no sólo es un mundo desconocido para la mayoría de los voluntarios, sino que también representa un gran esfuerzo físico.


Las cuadrillas de construcción, formadas por aproximadamente siete personas, cuentan con un o una guía, quien no necesariamente es alguien que tenga formación profesional en construcción, sino que puede ser un voluntario que además de haber participado varias veces en construcciones de “Un Techo para mi País”, ha sido capacitado y tiene la experiencia necesaria para coordinar el proceso y enseñar a los novatos los pormenores del trabajo.

Convivir con la familia beneficiada, un aspecto clave



Los objetivos de “Un Techo para mi País” incluyen, además de construir casas y mejorar el situación de pobreza extrema en que viven las familias, sensibilizar y concientizar a los jóvenes voluntarios, con el fin de despertar el compromiso personal de continuar ayudando y trabajando por el país, aun fuera de la organización.

Por eso, convivir con la familia durante la construcción se convierte en una parte clave de la experiencia, ya que permite crear lazos, compartir y ver muy de cerca la situación en que viven.

La convivencia con la familia, mas allá de hablar, conocerse y almorzar juntos, significa que la familia se convierte en parte de la cuadrilla y trabaja al lado de los voluntarios, ayudando en lo posible a la construcción.

Gran aprendizaje



Fernando Guzmán, estudiante de Sicología, es uno de los voluntarios fundadores de “Un Techo para mi país” en Nicaragua, y jefe de construcción de las casas construidas en el asentamiento 30 de Mayo. Según él, la experiencia de ser voluntario lo ha hecho aprender y crecer mucho como persona.

Para Fernando, en las universidades hace falta incluir programas de voluntariados en los pensum de las carreras, porque esto ayudaría a los jóvenes a comenzar a ver la situación del país de manera mas propia y cercana, ya que a veces somos extranjeros en nuestra propia patria, todo por falta de conciencia.

El nivel de aprendizaje como voluntario o voluntaria en el programa de vivienda social, es muy valioso y gratificante, por un lado como una manera de enseñar a los jóvenes acerca de lo duro que puede ser el sector de la construcción (que difícilmente se conoce realmente hasta vivirlo en carne propia), considerando que es el mismo trabajo que muchos en el mundo realizan a diario para mantener a sus familias, y por otro lado porque al final de los tres días, todo vale la pena: el esfuerzo, el dolor, el cansancio, el calor, etc. porque al terminar la construcción y entregarla a los nuevos dueños, se logra un cambio inmediato en la vida de una familia, lo cual hace pensar que si esto se puede lograr en sólo tres días, ¿cuánto podríamos hacer si dedicáramos más tiempo a trabajar por los demás?.

Próximas construcciones



En Septiembre se realizarán las próximas construcciones en León y Chinandega y se construirán 50 casas. Según los organizadores, para ello se necesitan alrededor de 500 voluntarios. Para solicitar información de inscripciones se pueden visitar las oficinas de techo que están ubicadas en Altamira, costado Este del Palí, casa 363, o llamar al teléfono 2277-3800.