24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

Prueba de texto q aumenta


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Alejandro Martinez Cuenca
Ministro de Comercio Exterior hasta 1988 y Ministro de Planificación de 1988 a 1990



A lo largo de los años muchas cosas han cambiado y ahora puedo decir que los métodos que utilizamos en los ochenta eran adecuados a la experiencia que teníamos en ese momento, y lógicamente los actuales tienen que ser diferentes.

El objetivo en los ochenta era revertir un modelo piramidal, en donde la cúspide de la pirámide era una minoría ligada a tres o cuatro grupos económicos, en la mitad de la pirámide había una clase media pequeña, y la base (la mayoría) eran los pobres; lamentablemente este escenario no ha cambiado.

En aquel momento pensamos que para cambiar esta situación debíamos revertir dicha pirámide, poniendo los que estaban arriba abajo, y la base arriba, pero como en física, le estábamos dando vuelta a una pirámide que no tenía sostenibilidad. Creo que el haber reconocido que no era tan fácil cambiar el modelo piramidal es un avance, un aprendizaje con respecto a los años ochenta.

En estos treinta años el objetivo central sigue siendo la gente y dentro de eso, la recuperación de la económica nicaragüense, pero existe la necesidad de construir un modelo donde prive la democracia, lo que significa darle oportunidad a todos, y creo que ése es el gran reto que tiene esta nueva etapa del sandinismo. Para revertir el modelo hacia otras formas de organización social, todavía le falta mucho al país y debe comenzar por respetar la institucionalidad y el hecho cultural de que es un país con una población donde el nivel educativo es muy bajo.

Piedras en el camino



El principal obstáculo era y continúa siendo construir consensos. No estábamos acostumbrados a construir consenso ni entre nosotros ni con la sociedad, creíamos que las sabíamos todas. Esos resabios de creer que hay que imponer una línea sigue prevaleciendo y va a continuar siendo el gran obstáculo para que el sandinismo pueda ser una opción que resuelva los problemas de la gente y construya una sociedad verdadera y auténticamente democrática en el marco de la institucionalidad, de otra manera es difícil alcanzar la transformación y el cambio.

Si pudiera volver 30 años atrás…



Haría muchas cosas diferentes. Creo que había cierto grado de triunfalismo, debido en parte a la inexperiencia de todos los que estábamos en el gobierno, creíamos que las cosas se hacían por decreto y la práctica demostró lo contrario, es por eso que una de las cosas que cambiaría es oír más la voz de la gente en lugar de la nuestra, para poder transformar la sociedad. Creo que se dieron grandes logros, pero también errores que si pudiera vivir esa época de nuevo, los evitaría.

Mensaje para los jóvenes



Mi mensaje para los jóvenes es que hay que evitar reproducir la historia triste que tuvo Nicaragua y más bien reconstruirla con los aspectos positivos. Creo que los problemas que tiene hoy la juventud no son los mismos que tuvimos cuando éramos jóvenes en los ochenta, y lo que mueve a la juventud hoy no es lo que nos movió a nosotros, ojalá que Nicaragua nunca más vuelva a caer en una dictadura para que los jóvenes no crean que la única manera de evitarlo es recurriendo a la confrontación, a la cual nosotros tuvimos que recurrir.

El reto de los nicaragüenses es que los jóvenes tengan trabajo y porvenir en la Nicaragua que estamos. Hay que reformar muchas cosas a través del consenso, para poder hacer que el país camine de la mano de los jóvenes y de la sociedad en una misma dirección de prosperidad y reducción de pobreza.