24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

Prueba de texto q aumenta


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Antonio Lacayo
Ministro de Presidencia en el gobierno de Violeta Barrios de Chamorro.



El mayor desafío que enfrentó el Gobierno de doña Violeta en 1990 fue el logro de la paz después de casi diez años de violenta guerra civil. En el campo económico, los obstáculos no provinieron del modelo estatizante impuesto por el gobierno de FSLN sino del colapso total de la economía al finalizar dicho gobierno. En 1990 Nicaragua tenía siete años de caída contínua en el PIB, una hiperinflación pavorosa y la deuda externa más alta del mundo en términos per cápita, junto con exportaciones reducidas a un tercio de lo que habían sido antes de la revolución de 1979.

El Banco Mundial resumía así la situación entonces: “Para 1990 las instituciones básicas de una economía de mercado estaban muertas y la economía estaba en andrajos; los precios se habían elevado 48,000%, las exportaciones y el PIB per cápita estaban en cerca del 40% de su nivel a mediados de los años 70, el déficit fiscal y en cuenta corriente alcanzaba 29% y 36% del PIB y la deuda externa era seis veces el PIB”.

Errores Cometidos



La utilización de las tierras de la familia Somoza nacionalizadas en virtud del Decreto 3 de 1979 pudo haber dado paso a una reforma agraria moderna y eficiente. El haberlas operado como empresas estatales durante el gobierno sandinista, sin jamás capacitar a los trabajadores o a otros posibles beneficiarios en modelos asociativos o cooperativismo productivo, fue un grave error. Las confiscaciones llevadas a cabo al margen de la ley o en base a decretos violatorios de los derechos humanos fue otro grave error de dicho gobierno.

Al día de hoy, ambas equivocaciones le continúan costando al país millones de dólares al día de hoy.

Lecciones Aprendidas



Pareciera que a partir de 1990 se ha aprendido que el manejo responsable del gasto público y los asuntos fiscales es fundamental para el crecimiento económico, así como lo es un moderado endeudamiento externo.

Pero es lamentable que a la vez se haya creado el endeudamiento interno para pagar la quiebra de los bancos, que se vino a sumar a las justas indemnizaciones a los confiscados sin causa justificada durante los 80.

Igualmente lamentable resulta que en los últimos ocho meses el actual gobierno haya vuelto a caer en el error de negar la libertad al pueblo, esta vez la libertad de elegir sus alcaldes en más de treinta municipios afectador por el fraude electoral de noviembre. Sin libertad no hay progreso. La libertad es para el hombre lo que el combustible es para el motor.

Mensaje a la Juventud



Las nuevas generaciones deben valorar muy en alto la gran lección del siglo veinte en Nicaragua: las dictaduras, sean del signo que sean, no generan desarrollo sostenible. Avanzan algo en lo económico, como en tiempos de Somoza, pero luego colapsan por razones políticas, o hacen retrocer drásticamente al país, como sucedió durante la revolución sandinista. Solo en democracia se progresa sin avasallar a nadie, como lo vimos de 1990 al 2006.

De allí la necesidad de la tolerancia y el respecto a las opiniones de los demás, la urgencia de lograr consensos en torno a un Proyecto de Nación ampliamente compartido, a fin de que las luchas electorales sean entre partidos comprometidos con dicho proyecto y sirvan para elegir los mejores hombres y mujeres para hacerlo avanzar.

Los jóvenes ahora, futuros dirigentes de esta nación, solo podrán desarrollar al país si no permiten que nadie se convierta en caudillo, del signo que sea, que ningún grupo se arrogue el derecho a creerse vanguardia, que nadie ni nada se coloque por encima de la ley.