24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

Prueba de texto q aumenta


FotoRoberto Fonseca

Morgan´s Rock Hacienda Ecolodge, el destino turístico más exclusivo en Nicaragua, ha vuelto la vista hacia los turistas nacionales y regionales, con su mezcla de glamour, privacidad, playa, cocina gourmet, reserva natural y; reforestación.

Diez años atrás, cuando adquirieron la propiedad, Clemente Poncon, propietario de Morgan´s Rock Hacienda Ecolodge, recuerda un panorama desolador. Pobladores capturando huevos de tortuga para venderlos y sobrevivir; madereros con motosierras destruyendo el bosque tropical seco y trasladando los árboles cortados a Costa Rica, a través del mar.

Hoy la historia es completamente distinta, se han sembrado 1.5 millones de árboles con fines de reforestación y agroforestación, la playa está intacta, hay 800 hectáreas de reserva natural privada, intocable, y han reintroducido especies casi desaparecidas como iguanas, garrobos, venados. En cuanto a las tortugas, Poncon dice que el año pasado dieron albergue a unos 14.000 huevos de tortuga. Centenares lograron sobrevivir y regresar al mar.

La playa de arenas blancas se recorre de punta a punta, bajo la sensación de que estás completamente solo, comulgando con la naturaleza y con tu interior. Hay cabañas de playa para cada pareja, con hamacas, sillas y divanes. Cerca hay termos para abastecerse de agua potable, duchas para enjuagarse y quitarse la arena, botes de madera para reciclar los desperdicios y; ni una botella de agua tirada y ni residuo de plástico. Tampoco hay señal de celular interrumpiendo tus pensamientos ni meditaciones. Sólo el sonido relajante del mar.

Cabañas y clientes

Hay 15 bungalows o cabañas, en 1.800 hectáreas de extensión. A ella se llega a través de un puente colgante, de más de 100 metros de extensión, sostenido a una altura superior a los 15 metros. Está construido con desperdicios de madera nativa, sostenido con fuertes alambres de acero y desde allí hay un hermoso paisaje de la bahía, de la playa y del bosque tropical seco. Muy cerca del puente, una cabaña de masajes.

Entre las bellezas del hotel ecológico, están los bungalows. Están separados entre ellos, de tal forma que prevalece esa sensación de privacidad absoluta. Al dormitorio se entra descalzo, ya que el piso es completamente de madera. Hay una cama tamaño king, con un hermoso respaldar de madera, con ilustraciones de tortugas coloridas. También hay un escritorio con una silla individual, para escribir; y una puerta corrediza de madera permite el acceso al balcón, donde hay una mesita, un par de sillas y un hermoso diván colgado, para mecerse o dormir.

En las habitaciones no hay televisores, ni despertadores, ni señal de Internet. Sin embargo, hay un sistema de calefacción del agua, a base de paneles solares. Cada bungalow lo tiene y se emplea para el agua que sirve para lavarse las manos o ducharse. Cada detalle de las luces, de la tubería, de las lámparas de noche, está pensado e instalado para reducir el impacto del hombre al medio ambiente.

“A nuestros clientes les atrae en primer lugar el concepto ambiental, de conservación y de renovación forestal, asimismo, de desarrollo comunitario, que se expresa en la generación de empleo y en los beneficios a la comunidad. Pero también, obviamente, les atrae el lujo, el confort, la elegancia y la privacidad”, comentó Poncon, un francés simpatiquísimo, apasionado de la genética, quien recorrió en su juventud casi todo el planeta.

El 70% de los clientes provienen de los Estados Unidos, y entre éstos, el 80% de Nueva York, quienes vienen huyendo del estrés, para refugiarse en una de las 15 cabañas. El resto proviene de Europa. Poncon admite que la crisis empieza a golpear el ritmo de las reservaciones, ya que las del 2010 son menores a las de este año.

Para enfrentar los efectos de la crisis, optaron por cerrar una oficina de promoción en Costa Rica y se han propuesto diversificar mercados, priorizando el mercadeo local y regional.