24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

Prueba de texto q aumenta


Alejandra Mora

En Nicaragua, durante el primer semetre del 2009, las remesas han sufrido un bajón cercano al 5%, de acuerdo a cifras oficiales del Banco Central de Nicaragua (BCN). Para las familias receptoras representa un duro golpe al bolsillo familiar, ya que las remesas son mucho más que dinero, representan el pan para la mesa, la oportunidad de estudiar, de recibir atención médica o de mejorar un poco la casa.

Nicolasa Urrutia vive en el municipio de La Concha, en Masaya, con sus tres hijos pequeños (de 11, 5 y 4 años respectivamente) y una ancianita de 95 años (abuela de su marido) a quien tiene que cuidar, además de los niños. Las remesas que envía su marido Alí, desde Costa Rica, son el único ingreso del hogar y esta “ayuda” viene disminuyendo este año.

Desde enero, cuenta Nicolasa, la situación ha empeorado, ya que su esposo no ha podido seguir mandando la misma cantidad de antes, debido a que él ahora gana la mitad que lo que devengaba hace un año, y por eso los gastos del hogar se han tenido que ajustar a un menor presupuesto.

“Hay mucha incertidumbre, no sabemos por cuánto tiempo mi esposo va a mantener su trabajo. La empresa constructora donde él trabaja está pasando por momentos difíciles, porque la inversión ha sido muy baja este año”, refiere Nicolasa.

Enrique Ampié y Thelma Martinez viven en Dolores, Carazo, con su hijo y sus cuatro nietas. Tienen dos hijas viviendo en Costa Rica, cada una dejó dos niñas al cuidado de los abuelos, pero lamentablemente, las remesas enviadas cada quince días o cada mes, dejaron de ser suficientes para mantenerlas y, por eso, el abuelo se ha visto obligado a trabajar, a pesar de su deteriorado estado de salud.

“Antes mi hija mandaba US$80 quincenal, ahora son mensuales, es decir que envía la mitad. Tenemos cuatro nietas con nosotros. Si no recibiéramos estas remesas, no tendríamos como alimentarlas porque nosotros estamos viejos y enfermos”, dice Enrique.

En busca del sueño



En la mayoría de los países de América Central y el Caribe, el contexto político o económico del país ha llevado a miles de ciudadanos a migrar del Sur al Norte. En Nicaragua, la guerra en los años ochenta y la difícil situación económica han sido los principales factores para que muchos hombres y mujeres consideren la emigración como una opción inmediata para resolver los problemas económicos familiares.

Actualmente hay al menos cinco millones de caribeños y centroamericanos que residen en Estados Unidos y, alrededor de un millón de nicaragüenses (equivalente al 20% del total de la población) han emigrado a Estados Unidos y Costa Rica, de donde envían la mayor parte de las remesas que entran al país.
Según las cifras oficiales del BCN, de enero a junio del 2008, las remesas que ingresaron a Nicaragua sumaron US$408 millones, mientras que en el mismo período del presente año, el total corresponde a US$390.2 millones, cifra que representa una disminución del 4,36%.

El último informe del Banco Interamericano de Desarrollo, referido a agosto, proyecta que para el presente año, Latinoamérica y el Caribe recibirán 11% menos en remesas como efecto directo de la crisis económica mundial, afectando a 4 millones de personas que dependen del dinero que les envían sus familiares desde el exterior.



Crisis, Desempleo, Menos Remesas



El impacto de la crisis económica en los niveles de desempleo se ha comenzado a manifestar en el mundo entero, pero según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), los emigrantes latinos se han visto severamente afectados y de manera desproporcionada en relación a otros grupos sociales.

La mayoría de nicaragüenses que deciden emigrar, escogen dos principales destinos:
Estados Unidos : desde el año pasado la tasa de desempleo se ha disparado por la crisis económica, llegando a 9,7% (la más alta en 26 años) y en el caso especifico del desempleo de latinos inmigrantes la tasa alcanza el 12%.

Costa Rica : la última Encuesta de Hogares del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) de Costa Rica, reportó el año anterior un índice de desempleo del 4,9%, pero según la Oficina Internacional de Trabajo, el desempleo podría duplicarse al finalizar el 2009, alcanzando el 7,8%.

Si el desempleo continúa aumentando, los niveles de remesas disminuirán aún más y muchas familias dependientes de lo que reciben del exterior se verían en una peor situación económica.


Recuadro 1

El peso de las remesas


• Países como Nicaragua, República Dominicana, Guyana, Haití, Honduras, y Paraguay dependen considerablemente de sus emigrantes, puesto que 60% de la población tiene un familiar en el extranjero y casi la mitad de estos hogares recibe remesas. Entretanto, el flujo agregado de estas transferencias suma un mínimo de 15% del PIB.
• Nicaragua se encuentra entre los cuatro primeros países de América Latina que reciben remesas, de acuerdo con el Producto Interno Bruto (PIB) del país, al tiempo que ocupa también un quinto lugar en migraciones, según su población, estima un estudio realizado por el Banco Mundial.
• Alrededor del 16% de las familias nicaragüenses reciben estas remesas y en el año 2008 Nicaragua recibió 818 millones de dólares (equivalente al 55% de las exportaciones).
• El 25 por ciento de la población adulta centroamericana depende de la ayuda económica que le ofrecen sus familiares en Estados Unidos. Si se suspendiera este envío de dinero, estos países se irían a la bancarrota en menos de tres meses, provocando un caos económico según expertos en análisis financieros.

BANPRO estimula ahorro de remesas



El Banco de la Producción (BANPRO), líder en el sistema finaniero nacional, recepciona y canaliza un promedio de US$10 millones mensuales en remesas, sin embargo, esta cifra viene disminuyendo en los últimos meses, pasando incluso a números negativos a partir del mes de junio.

Eduardo Duque Estrada, Vice Gerente del BANPRO, explicó a El Observador Económico que alrededor del 83% de las remesas que capta el BANPRO vienen de Estados Unidos, y el resto de Costa Rica.

“Recibimos remesas de todo tipo de personas, independientemente de su situación económica, al fin y al cabo el costo de enviar remesas no es alto, puede variar desde $5 a $10, de acuerdo a la distancia y el monto de la remesa”.

Según el Vice Gerente, debido a la situación de pobreza del país, la mayor parte del dinero percibido en remesas es utilizado para consumo, en vez de ser utilizado para inversión o ahorro, ya que muchas familias dependen del dinero enviado por sus familiares para cubrir necesidades de primer orden.

Sin embargo, pese a esa realidad, Duque Estrada expresó que BANPRO busca incentivar y promover el ahorro entre las personas que reciben remesas, permitiéndoles abrir una cuenta de ahorro, ganando además mayor interés que el resto de las cuentas de ahorro.