24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

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FotoAlina Lorío L.

18 meses después, ¿cuál es el balance?

* Nació en Nueva Segovia y se ha extendido a otras zonas del país
*Su lucha alrededor de una moratoria financiera, le suena a Asomif al renacer de la cultura del no pago

El Movimiento de Productores y Comerciantes del Norte, mejor conocido como el “Movimiento de No Pago”, nació 18 meses, enarbolando banderas de lucha que se creían ya recogidas, sepultadas, entre éstas, moratoria de pago de deuda y reestructuración de créditos a largo plazo, con años de gracia y con tasas bajas. En esta edición, El Observador Económico hace un balance de este fenómeno social, de su origen y desarrollo, así como de las repercusiones dentro y fuera del país.

Ocotal, Nueva Segovia . Patrocinio Escalante, productor de Jalapa, está apostado cerca de la sede de un banco local, junto a centenares de afiliados al Movimiento de Productores y Comerciantes del Norte, demandando que se apruebe una moratoria crediticia y que cesen las ejecuciones bancarias por deudas parte de las entidades que integran la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif).

En su caso, asegura que prestó US$1.500 y que le están cobrando el doble. Por eso está luchando y ejerciendo presión política. “Voy a pagarles lo que les debo”, dice, “pero estoy dispuesto a dar la vida, la de mis 7 hijos y la de mi esposa, pero no me va a quitar mi propiedad”, externó Escalante.

Cerca de él, luchando hombro a hombro, está Santos Donald Peralta Pérez, de La Luz, municipio de Quilalí. “Me prestaron 8 mil córdobas (alrededor de US$400) para un negocio, me fue mal y tuve que irme a Honduras a trabajar para pagar, pero cuando regresé la financiera me había embargado la finca de dos manzanas de café, valorada en ocho mil dólares”, refirió y agregó que alguien había comprado la propiedad ejecutada, así que “a punta de bala saqué a esas personas de la finca, no podía perder mi propiedad por ocho mil córdobas”.

El llamado Movimiento del No Pago surgió a luz pública en marzo del 2008, por una iniciativa de un grupo de productores de Jalapa, Nueva Segovia, que salió en defensa de unos 30 productores de varios municipios del Norte del país, que guardaban prisión en Somoto y Ocotal, por órdenes de autoridades locales del Poder Judicial, que ordenaron su arresto por “desvío de prenda”, a solicitud de un par de financieras. A través de movilizaciones públicas y acciones de presión, lograron la liberación de sus colegas, consiguiendo así una victoria política.

Desde entonces, el Movimiento ha venido cobrando fuerza y ganando adeptos no sólo en el Norte, sino también en el Centro del país y en la región del Pacífico. Sus demandas son las mismas: moratoria o congelamiento de la deuda contraida por miles de productores y comerciantes con las microfinancieras y bancos por un período de al menos 5 años, un plazo de 10 años para pagar, con una tasa de interés del 8 por ciento sobre saldo.

Propuesta que ha sido rechazada tajantemente por representantes de las microfinancieras, legisladores y diversos sectores de la sociedad, por considerar que fomenta la desaparecida cultura del no pago.

Por su parte Juan Gómez, propietario y conductor de un taxi en Ocotal, no opina favorablemente sobre el Movimiento de No Pago y sus líderes. “Es más fácil meterse al Movimiento que pagar… sus dirigentes no son personas que valgan la pena, los métodos no son los correctos y se ha hecho muy largo el problema”, comentó.

También lamentó que se ha restringido el acceso al crédito en el Norte del país y que varios trabajadores de las microfinancieras y entidades bancarias han sido despedidos, porque Asomif optó por congelar los préstamos nuevos en siete municipios del país, debido al riesgo elevado.

Moratoria, las dos caras



El Movimiento de Productores y Comerciantes de Nicaragua, según sus dirigentes, tiene inscritas a unas 10 mil personas, de las cuales alrededor de 2.500 son de Nueva Segovia. Su accionar político ahora se registra en zonas productivas como Río Blanco o en Managua, centro político del país. Su bandera es la aprobación inmediata de un proyecto de Ley de Moratoria.

“No queremos renegociación para caer nuevamente en mora, queremos una renegociación donde la gente pueda pagar, que el sistema financiero recupere su dinero, que los clientes puedan pagar y que el país tenga estabilidad, nosotros creemos en la solución a largo plazo. Proponemos que los intereses moratorios se anulen y se negocie con el principal”, señaló Omar Vilchez Gonzalez, ex alcalde sandinista de Jalapa, fundador y coordinador general del Movimiento de Productores y Comerciantes de Nicaragua.

El Movimiento ha desarrollado acciones de presión, movilizaciones políticas, a la Asamblea Nacional, la Corte Suprema de Justicia y otros objetivos, para que el proyecto de Ley de Moratoria se conoza en comisión y se introduzca al plenario para su aprobación. Sin embargo, los legisladores han sido muy cautelosos en expresar algún apoyo abierto a la propuesta de alguna moratoria financiera.

“Ha faltado voluntad política de los diputados y si bien ahora tenemos compromisos de los legisladores para pasarla a plenario, no vemos mucha decisión”, admitió Vílchez, líder del Movimiento.

Se asegura que hay varias versiones alrededor de una pretendida moratoria financiera, sin embargo coinciden en proponer una renegociación de deudas en términos complejos, como suspensión de las demandas judiciales, congelamiento o moratoria de los intereses, años de gracia y, finalmente, reducción de tasas de interés mensual.

El ingeniero Emigdio Lola, gerente general de la microfinanciera Fundenuse en Ocotal, calificó de “grave” la propuesta de la Ley de Moratoria y sus potenciales consecuencias para todo el sistema financiero nacional.

“No hay fuente de financiamiento que pueda respaldar una reestructuración de deuda con 10 años plazo, 5 de gracias y con interés del 8 por ciento. No existe posibilidad, no estamos en condiciones económicas en este país para soportar las prerrogativas que ellos están pretendiendo o demandando”, insistió el funcionario de Fundenuse.

Fundenuse es una microfinanciera fundada en Ocotal hace 16 años, en la actualidad tiene 11 sucursales en el norte del país. Según Lola, gerente general, ellos han brindado respuesta individuales a cada deudor que ha llegado proponiendo una reestructuración de su crédito, de acuerdo a las posibilidades de las entidades financieras.

El problema es que muchos de los deudores miembros del Movimiento ya tienen más de un año “que han dejado sus unidades productivas en lugar de ponerse a producir y han estado en movilizaciones constantemente, involucrando a más gente, a cambio de promesas”, refirió Lola.

Guerra sicológica



Como parte de la guerra sicológica y mediática que libran ambas partes,
Vílchez, líder del Movimiento de No Pago, denunció que en todo el país ellos han contabilizado 1,500 casos “juzgados”, en los cuales presuntamente los deudores han perdido sus propiedades y ni siquieran se han enterado, ya que supuestamente se han inscrito las propiedades por venta forzada a espalda de los productores, a favor de los bancos.

Sin embargo, la versión fue inmediatamente desmentida por la doctora Gloria Ruiz, Directora del Registro Público de la Propiedad en Nueva Segovia, quien fue categórica al señalar que es una preocupación importante del Poder Judicial que exista seguridad jurídica para todos los ciudadanos, y que personalmente ha sido excesivamente celosa que lo que inscriba cumpla todos los requisitos de Ley.

En todo lo que va del año, el Registro Público de la Propiedad en Nueva Segovia ha atendido 22 casos, 6 por venta forzada y 16 por dación en pago (la casa o la propiedad por la deuda) de ciudadanos que han tenido dificultad para pagar y han llegado a acuerdos con instituciones financieras. Apenas dos de esos casos son trámites de microfinancieras, el resto son solicitudes de instituciones bancarias. Del total, sólo una se ha inscrito provisionalmente y; la mayoría han sido devueltas por no cumplir totalmetne con los requisitos legales.



Créditos más restringidos



Mientras tanto, producto del incremento de la morosidad y la recesión económica, los bancos y las financieras han optado por canalizar previamente las solicitudes crediticias por la llamada “Central de Riesgo”, donde se lleva un récord crediticio de todos los clientes del sistema financiero nacional.

Este análisis previo ha permitido a muchas financieras y bancos descubrir que clientes AA en una institución, son B ó C en otra institución, así que el crédito se está otorgando de manera estricta y rigurosa.

A esta nueva realidad se suma el riesgo país, que se está incrementando por el accionar del movimiento de deudores. “Se incrementa el riesgo-país, con un movimiento de No Pago generalizado y se incrementa el temor entre los proveedores de fondos de que no van a recuperar su plata”, comentó Lola.

Para el Gerente general de Fundenuse, la solución está en una negociación bilateral, con cada cliente, para abordar caso por caso. “Cada cliente debe acercarse a negociar la reestructuración de sus deudas. Todo mundo está obligado a pagar sus deudas. Estamos anuentes a revisar caso a caso para que el cliente recupere su record crediticio, porque el crédito se fundamenta en la confianza”.

Por su parte, Omar Vilchez y Andrés Castillo Urbina, ambos originarios de Nueva Segovia y líderes del movimiento de deudores, dicen estar decididos a seguir luchando por la renegociación justa y por una moratoria financiera. Después de año y medio de existencia, el balance alrededor del Movimiento de Productores y Comerciantes del Norte consideran que es positivo. Su causa tiene ahora una connotación nacional, aglutinando a productores de todo el país, y siguen ganando algunas batallas.

RECUADRO

Breve cronología



• El Movimiento de Productores y Comerciantes del Norte nació en marzo del 2008, por una iniciativa de un grupo de productores de Jalapa, Nueva Segovia.
• Del 21 al 25 de abril, unos 400 productores de Nueva Segovia y Madriz cerraron la carretera Panamericana con un tranque a la altura del Puente del Río Coco, afectando el tránsito y el comercio intrarregional, entre otros sectores.
• El 4 de julio del 2008, después de una serie de acciones de presión, Asomif aceptó un proceso de reestructuración de deudas.
• La protesta sin embargo subió de tono el 15 de julio, cuando los miembros del Movimiento se plantaron con lujo de violencia frente a las sucursales de Fundenuse, Procredit, Acodep y Fundeser en Jalapa y Ocotal para demandar el cumplimiento de acuerdos firmados el 4 de julio.
• El 22 de julio del 2008, una treintena de hombres apostados frente a la Casa Matriz de Fundenuse, ubicada en la zona céntrica de Ocotal, intentaron infructuosamente destruir e incendir las instalaciones de la financiera local.