24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

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FotoRicardo Sánchez Lang

En abril de 2009, la humanidad se sobresaltó con la presencia de un nuevo virus, el A H1N1. Comenzó en México, donde las autoridades rápidamente cerraron calles, oficinas y escuelas en un intento por evitar que el virus se propagara. Un mes después la Organización Mundial de la Salud, OMS, lo declaraba oficialmente una pandemia inminente.

Pero, ¿qué es el H1N1? De acuerdo a la OMS es un nuevo virus que no había circulado nunca en la especie humana y que no tiene relación con otros virus gripales. Se propaga de persona a persona y posee un mecanismo de transmisión como el de una gripe normal. Por lo general los síntomas son muy parecidos a aquellos que se presentan en un cuadro viral: fiebre, tos, dolores musculares, etc.

El estado actual de la gripe es global, aunque existen países, sobre todo en Africa, donde no se ha reportado ningún caso. A la fecha de publicación de este artículo, la OMS reporta un total de 94,512 casos de infección y 429 muertes. El continente más afectado es América siendo los Estados Unidos el país con el mayor numero de casos, seguido de México, Canadá, Chile y Argentina. En Centroamérica el país con más casos es Panamá, con 417 casos, seguido de Nicaragua, con 321 personas infectadas.

La Pandemia y la Economía



El impacto económico de la influenza A H1N1, sin lugar a dudas, es aún incierto. Este dependerá del nivel evolutivo que presente y de su severidad

En cualquier caso, la gripe representa un riesgo económico para todos los países. En este sentido, la capacidad de respuesta es un elemento clave a la hora de medir cualquier riesgo o impacto macroeconómico derivado de la pandemia. Esto significa que si los sistemas de prevención y mitigación de enfermedades a nivel de país no cuentan con mecanismos de alertas tempranas, a la vez que los sistemas de salud no están lo suficientemente preparados, el impacto es mayor.

En términos económicos, las implicancias son varias. Sin duda, la más importante es el efecto que pueda tener sobre la productividad. En la medida en que exista una población más propensa a la gripe la actividad económica se verá afectada por dos factores determinantes: la enfermedad en si y el temor a contraerla. Esto, por ejemplo, supone un impacto directo en el consumo que se vería afectado ante el temor de las personas de salir fuera de sus hogares.

Según un reporte de CNN Expansión, solo en México, los negocios han tenido una perdida del 80% en sus ventas. De igual forma, en la medida en que la severidad adquiera mayor relevancia, actividades económicas más agregadas se verán considerablemente afectadas. En México, las cancelaciones en los hoteles del Caribe llegaron hasta un 70% con pérdidas estimadas en US$150 millones, propinándole un duro golpe a la industria turística.

A su vez, la Cámara Nacional de Aerotransportes de México informó que las aerolíneas reportaban un 40% en la tasa de cancelaciones, a mayo del presente año. En lo que respecta al comercio, muchos países bloquearon productos provenientes de México ante la posibilidad de contagio.

Por el lado del sector público, el gasto orientado a atenuar los efectos de la pandemia, podría tener un impacto negativo en el sector fiscal. La priorización ante una emergencia de los recursos públicos podría comprometer significativamente la inversión en sectores claves y el gasto en inversión social. En México, el gobierno federal anunció ayudas de hasta US$1,200 millones como incentivo ante las pérdidas en ventas.

En Argentina, según un reporte de CNN Expansión, se espera un costo de US$ 2,500 millones y una contracción del PIB de 0.9%. Según economistas independientes, en el país del sur, el impacto podría llegar hasta un 5% del PIB de continuar la severidad que presenta esa pandemia en el país.

Los organismos de cooperación internacional han reconocido la debilidad de los gobiernos en México y Centroamérica, particularmente en lo referente a la disponibilidad de recursos. Actualmente el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) está apoyando a Centroamérica con un desembolso de US$5 millones, dirigidos a fortalecer la cobertura médica.

En México, ese organismo multilateral está en proceso de aprobar una línea de crédito por un monto de US$3.000 millones, lo que representa el triple del total de la cartera del BID en México, con el fin de evitar la propagación de la enfermedad.