24 de Abril 2007 - Managua, Nicaragua

Prueba de texto q aumenta


Marcelo Huelva

Por varios motivos, se ha disipado de la agenda nacional la importancia del incentivo a la producción y distribución de combustibles alternativos, entre éstos, los biocombustibles a base de etanol.

Entre esos factore están la caída de los precios del petróleo por varios meses, la solución de la crisis energética en el corto y mediano plazo por el suministro venezolano y las plantas energéticas de Albanisa y; la notoriedad que han tenido problemas de otro orden en la agenda nacional, entre éstos, la cooperación europea y la reforma tributaria. Sin embargo, la dependencia del petróleo sigue siendo negativa en nuestra factura comercial nacional.

Tema olvidado, pero vigente



Nicaragua tiene mucho potencial para el desarrollo de cultivos que son materia prima para la producción de etanol y biodiesel (caña de azúcar y palma africana), pero en el presente, sólo el ingenio San Antonio destina una parte de su producción azucarera para la producción y exportación de etanol.

El Ingenio Monte Rosa, perteneciente al grupo guatemalteco Pantaleón, planea ingresar a la industria del etanol dentro de dos años, según Francisco Baltodano, gerente general del ingenio. En cuanto a biodiesel, sólo hay dos empresas a nivel nacional que se dedican exclusivamente a su producción a partir de la palma africana, Palcasa y Kukra Hill.

Para el director de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) y miembro del COSEP, Juan Fernando Ramírez, existe futuro para la industria de biocombustibles, ya que los precios del petróleo se mantienen por arriba de los 60 dólares aun cuando a nivel mundial se está atravesando un periodo de recesión. Pero, en su opinión, se necesita ser innovador y eficiente.

El sector privado está consciente sobre la importancia de desarrollar la producción de combustibles alternativos, ya que su estímulo tendría un efecto multiplicador en la economía del país, dado que los combustibles están relacionados con las demás actividades productivas. Además que serviría de incentivo para la creación de polos de desarrollo en otras zonas de la nación, porque los biocombustibles representan una de las llaves para el crecimiento agroindustrial en un futuro.

Marco regulatorio



Nicaragua no cuenta con un marco regulatorio exclusivo para la producción de biocombustibles, hasta el momento en materia jurídca sólo se registra un Decreto, el 42-2006, elaborado por el ex presidente Enrique Bolaños, donde se declara de interés nacional estratégico la producción de biocombustibles y bioenergía.

El marco regulatorio es de vital importancia para el desarrollo de esta actividad, ya que además de revestirla de formalidad, también establecería políticas de incentivos, ayudando así a la vinculación de pequeños y medianos productores a formar parte de una matriz de producción de combustibles alternativos. En ese sentido, es necesaria la aprobación por parte de la Asamblea Nacional de la iniciativa de ley sobre biocombustibles, introducida en el 2006 a la Comisión de Infraestructura y Energía.

En Latinoamérica ya hay varios países que cuentan con un marco legal para los biocombustibles, entre éstos, Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Paraguay, Perú y República Dominicana; la mayoría de ellos promueven esta industria con incentivos fiscales y estableciendo un porcentaje de mezcla obligatoria en la comercialización de combustibles regulares o fósiles.

En Latinoamérica, Brasil ha sido el país pionero en la industria de biocombustibles, ya que ha venido desarrollando programas desde 1980, es por eso que esta nación puede servir de ejemplo en políticas y proyectos para el resto de la región.

En Nicaragua la iniciativa de ley de biocombustibles contempla una mezcla obligatoria inicial de 10% tanto para el biodiesel como para el bioetanol. También contempla exenciones fiscales tanto en Derechos Arancelarios de Importación (DAI), Impuesto de Valor Agregado (IVA), Impuesto sobre la Renta (IR), Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) e Impuestos de Timbres Fiscales (ITF) en los primeros 10 años, para incentivar el nacimiento y desarrollo de la industria de los biocombustibles.